viernes, 1 de febrero de 2008

La Observación

Los casos que se presentan a continuación son los resultados de las observaciones realizadas durante el momento de recreo. Se llevó a cabo un registro anecdótico para establecer y analizar las acciones realizada por los niños para resolver problemas en su vida diaria.

Objetivos de la Observación:

· Observar atentamente al niño durante el recreo, para tomar información y registrarla para su posterior análisis de cómo resuelve sus problemas, sin la intervención directa de la maestra.

· Conocer las conductas individuales de los alumnos para desarrollar un proceso de acuerdo a su interacción en el recreo tomando en cuenta sus intereses, cómo lo hace, sus dificultades, sus habilidades y su relación con los demás.

Andrés

Andrés es un niño que para sus seis años muestra intereses distintos que el resto de sus compañeros. Mientras sus compañeros disfrutan correr y jugar pelota, él prefiere quedarse con su maestra platicando acerca de animales, plantas o ciencia. Cuando se le invita a jugar con sus compañeros dice que “no”, que prefiere hacer otra cosa. Con el paso de las semanas el resto de sus compañeros, dieron por hecho que a él no le gusta jugar.

Un día Andrés deseaba jugar con sus compañeros, pero no lo hizo ya que no le gustaba el juego que estaban realizando. Por varios días se quedaba aislado al momento del recreo, hasta que se le ocurrió una gran idea. Antes de salir del recreo él invito a sus compañeros a jugar “Tiburón”, sus compañeros aceptaron; Andrés fue el capitán, como sabe mucho sobre animales, nombro a todos con el nombre de un pez y él era el tiburón que intentaba cazar todos los peces que pudiera.

Conclusiones:

· La creatividad se manifiesta en la vida diaria, como la manera en la cual cada quien idea un plan para solucionar un problema.

· Muchas veces los niños no son aislados, sino se aíslan por no compartir los mismos intereses.

Michelle

Michelle es de Estados Unidos, lleva pocos meses viviendo en Guatemala. La adaptación al centro educativo ha sido difícil, no solo por el cambio de sistema sino también por su idioma materno. En el aula su maestra de inglés la ha ayudado a comunicar lo que desea en español. El problema surge al momento de recreo, ya que según manifiesta con su maestra no sabe como pedirle a sus compañeras que la dejen jugar y se siente mal al no entender lo que hablan. Para comunicarse todo lo hace por señas, pero no siempre son claras para que los demás la comprendan.

Michelle decidió pedirle a su maestra que le enseñará a decir “¿Puedo jugar?” en español. Cuando ya lo pudo decir, se acerco a la líder de las niñas y se lo dijo. Por varios días ha jugado con ellas. Esto ha llevado que Michelle se adapte al grupo, y sus amiguitas están motivadas hablándole en inglés y ella hablando español con ellas.

Conclusiones:

· Los niños sienten la necesidad de jugar con los demás, y buscan maneras para involucrase en las actividades.

· Una mala comunicación, en este caso por el idioma puede ocasionar problemas que angustien o entristezcan a los niños.